Sucedió allá por 1975, cuando Bonaparte era un militar de segundo orden en las filas revolucionarias.
Como sabemos Napoleón se llevaba muy bien con Paul Barras, que tiempo mas tarde seria el hombre más importante del directorio, y que además fue el que le presento a su mujer Josefina, como se podrán imaginar, Barras se cansaba de alguna mujer y se la pasaba a Napoleón, Josefina era amante de Paul Barras, este cansado de ella se la cedió a Napoleón en medio de unas intrigas.
Pero antes de cederle a Josefina, Barras dio buenos consejos a Napoleón para que se enamorara de una muchacha que casualmente era por ese tiempo su amante.
Esta historia fue así. Parece que Napoleón estaba falto de amores, consulto entonces a Barras quien le aconsejo que frecuentara los salones de moda, lo llevo entonces a casa de su amante Madame Thérésa Cabarrus Tallien.
Voy a comentar mas o menos la historia de Teresita Cabarrus, fue importantísima su participación, junto son su marido Jean Lambert Tallien en la caída de Robespierre.
Tallien que era un revolucionario que estaba bajo las ordenes de Robespierre, había instalado el terror en Burdeos y allí en Burdeos estaba Teresita y ella que era Noble había seducido a Tallien con sus encantos y había logrado que su ahora amante dejara de obedecer las ordenes de Robespierre, entonces termino el terror ahí en Burdeos, claro cuando se entero Robespierre se enfureció muchísimo y detuvo a Thérésa, En ese momento Tallien desata la desgracia de Robespierre, enojado por la detención de su amante pronuncia en la Convención un discurso y luego esa misma convención fue la que detuvo a Robespierre y decidió su posterior ejecución.
Por supuesto liberaron también a Thérésa. Esto es para ponernos mas o menos en época.
A Madame Tallien le decían por su participación en la caída de Robespierre, Notredame de Termidor, el nueve de Termidor habían ocurrido aquellos acontecimientos (Termidor Mes del Calendario de la Revolución Francesa)
Thérésa tenia una casa, ya en este momento de la historia, en 1975, la casa estaba rodeada de un pequeño jardín en la que hoy es la calle Montain, en Paris.
Esa casa era el lugar de citas de todos los personajes mundanos y libertinos de la época, Madame Thérésa organizaba unos bailes en los que los invitados olvidaba el piadoso apodo de la dueña de casa, Notredame, vale decir que en aquellos momentos soplaba sobre la capital unos vientos de locura, de desenfreno. Desde que se había terminado con la guillotina un verdadero frenesí de placer se había apoderado, no solo de los aristócratas, a los que el nueve de Termidor había liberado, sino también del pueblo, llenos de alegría los ciudadanos de Paris no pensaba en otra cosa que en la diversión y el baile.
En Septiembre de 1975 había en Paris 645 salones de baile. El más extraño y más significativo, era el llamado baile de las victimas, en que para ser admitido había que demostrar haber perdido a un familiar o alguien cercano en la guillotina, y los que asistían allí bailaban vestidos de duelo, imitaba el gesto de la cabeza al ser introducida en el agujero de la guillotina, o se pintaba una línea roja en el cuello.
En casa de Madame Tallien, los juegos eran algo distintos, esta muchacha que por entonces tenia 21 años, prefería distracciones más picantes, es como decir que esas reuniones se transformaban en impresionantes orgías, en realidad no se trataban de bacanales de aspecto vulgar, se notaba incluso en aquellos menesteres orgiásticos la vuelta a ciertas costumbres de la monarquía, o ciertos modales mas que todo.
“los hombres no levantaban nunca las faldas de las mujeres, sin antes haberles besado la mano -cuenta el cronista- Y por su parte las mujeres no consentían el dejarse palpar si no eran presentadas formalmente”
Presentado una noche en ese salón, Bonaparte se maravillo con la elegancia de Madame Tallien, ella empezaba a lanzar a la moda, los vestidos transparentes, enamorado Napoleón, sintió el deseo de ser su amante.
“Las paredes del salón –contado por el propio Napoleón- estaban decoradas con escenas campestres en las que unos pastores de tamaño natural, rendían homenaje a entusiastas pastoras, estos frescos, incluían todas las posturas y figuras que habían sido inventadas por todos los amantes a través de los siglos. En la mitad del salón podía verse la escultura de un sátiro cuyo modelo servia de perchero, los picaportes, los candelabros y todos los objetos tenían figuras fálicas”
Para ser la corte, aquella ardiente mujer, Bonaparte si hizo habitué del lugar, deseoso de agradar, salía de su modismo habitual y se convertía en un verdadero payaso.
Madame Tallien había adivinado las intenciones de Bonaparte, cosa que no le había costado mucho darse cuenta, ya que Napoleón le ofrecía la mano siempre al bajar del carro, le sostenía la sombrilla, le escribía poemas, le cantaba, le hacia regalos.
Divertida Madame Tallien espero a que Napoleón se le declarara. Efectivamente esto ocurrió.
Una noche Napoleón se arrojo a sus pies y le pidió que fuera su amante, y ella empezó a reír, y Bonaparte atrozmente vejado, se incorporo y con un aire digno se dirigió a la puerta, ella le comento que sigan siendo buenos amigos, y continuo “para demostraos que no estoy enojada con vois, os ayudare a ser elegante se que habéis pedido a las autoridades militares telas nuevas para haceos un nuevo uniforme, también se que ese pedido ha sido rechazado, os daré una carta para Lefebre, de la división 17 y veréis satisfecho nuestro deseo”
Humillado Bonaparte no tuvo ni el valor de rechazar aquella oferta, unos días mas tarde recibió la tela y pudo remplazar su pantalón gastado por uno nuevo.
Este fracaso lleno a Napoleón de una amargura que oculto cuidadosamente, durante algún tiempo continuo siendo galante con Madame Tallien, pero el hecho de haber recibido un trozo de tela cuando pidió una noche de amor, hizo nacer en el un rencor del que la muchacha sentiría algún día las consecuencias
Paso el tiempo, y Napoleón se caso con Josefina, Thérésa que tenia decena de amantes, se separo de Tallien y se fue a vivir con un Banquero, que luego la abandono y ella quedo en la miseria, desesperada se acerco nada menos que a Josefina, con quien había tenido un trato cuando era dueña de su salón, para ver si podía ayudarla.
Napoleón que no olvidaba los rechazos, se entero de ese pedido y se opuso rotundamente a que Josefina la ayudara, le dijo: “te prohíbo ver a Madame Tallien bajo ningún concepto, si piensas en mi estimación, querrás complacerme, no infrinjas jamás la orden presente”
Por su puesto no dio mas explicaciones.
Tiempo mas tarde Napoleón organizo el consulado, y luego en el imperio creo una corte que sé regia por normas muy distintas a las del antiguo régimen, un día se encontró con Thérésa en una fiesta y cuando ella le solicito seductoramente poder entrar en aquella corte y corregir su antiguo rechazo, recibió una sola respuesta: NO.
Guardias, asesores, funcionarios y todas las personas relacionadas al palacio tenían orden de no dejarla pasar. Y el día de la coronación de Napoleón fue expulsada de Notredame.
De esa forma Madame Tallien vio cerradas para siempre las puertas de la corte y con ello su vida social en Paris.
Se fue a vivir a Bélgica, allí se entero de la muerte de Tallien, que había muerto pobre y desgraciado, y también se entero de la caída y de la muerte de Napoleón, y recién en 1830 volvió a Paris, y allí murió a los 62 años.
Y así termina esta historia de Madame Talien que tuvo la ocurrencia de rechazar a Napoleón Bonaparte, cosa que creo que es tener poca visión y poca suerte.
Me gustaría hacer una reflexión sobre esta pequeña historia, pero creo que apasionante de Napoleón, poniéndonos nosotros en lugar de el, imaginemos que nosotros nos acercamos a una mujer, o a una persona del sexo opuesto y le demostramos con todo respeto nuestras intenciones de vivir momentos apasionados con esa persona y nos da como respuesta un trozo de tela para hacernos pantalones. Igualmente de todos modos hay que admitir que a nadie le gusta ser rechazado ni del modo más amable, y hay que hacer un gigantesco esfuerzo para comprender el derecho que asiste a las otras personas de rechazarlo a uno. Bueno aunque uno no lo crea, las mujeres tienen el derecho de rechazar a uno, y vaya que lo ejercen ese derecho, entonces cuando a uno lo rechazan tiene que ser todavía más amable que antes, creo que no se puede concebir la idea de vengarnos de la persona que no pueda estar interesada en nosotros.
Y para dedicar esta historia quien mejor que a Madame Talien, no se si por haber rechazado a Napoleón, pero en todo caso ayudo a evitar que continuara el terror en Burdeos.
También al pobre Jean Lambert Talien, que murió pobre y desgraciado, como si se pudiera morir alegre, bueno quiere decir que en la época que le toco morir era pobre seguramente en otros momentos de su vida habrá sido rico, afortunado y venturoso.
Y también se les podría dedicar la historia a las muchachas que iban a los bailes de Madame Talien, que eran bailes no como a los que va uno ahora que son aburridos, donde están todos mirando a la pared, o las muchachas bailando solas, la música esta tan fuerte que no se puede hablar, y las personas que van la verdad muchas ganas de hablar con uno no tienen.